El eclipse solar anular del 29 de abril convertirá al sol en un anillo de fuego, un anomalía que en esta ocasión solo podrán ver los pingüinos de la Antártida y en Australia. A pesar de ello, que la luna «apague» el sol ha sido durante siglos símbolo en todas las culturas de malos augurios. Catástrofes y mitos, han acompañado desde el principio de los tiempos a este tipo de eventos que simbolizaban un corte en el orden y en la rutina establecida.
Ya fuesen totales o anulares, como el que se produce este martes, que se hiciese de noche en pleno día era sinónimo de todo tipo de teorías y profecías sobre el fin del mundo. Y es que el miedo a las tinieblas ha avanzado con las sociedades. Eleclipse solar más antiguo del que se tiene constancia sucedió el 22 de octubre del año 2137 a. C. en China y terminó de forma trágica para los astrónomos reales Hsi y Ho que fueron condenados a morir por no haber avisado de este evento.
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